Temporada de Rebajas




¡La temporada de REBAJAS ya está aquí! Y esto no es un promocional…


Durante un año tenemos cuatro estaciones, primavera, verano, otoño e invierno y en la Ciudad de México y en México en general tenemos un clima bastante amigable que no es tan extremo como en otros países, por lo tanto, nuestros cambios de prendas de temporada no son tan drásticos.


Entonces ¿por qué tanto cambio de temporada y tantas rebajas?

En un mundo en donde se promueve día a día el consumismo en un bombardeo en redes y a donde volteemos, se espera que seamos insaciables hasta abotagarnos de cosas que nos “harán felices” -al menos ese el mensaje que aparentemente nos venden- “la felicidad al alcance de un click”. Las marcas nos ofrecen infinidad de motivos para acceder a sus tiendas y hacernos de cosas que realmente no necesitamos, por ejemplo, cambio de temporada, black friday, cyber monday, mid season, liquidaciones, hasta el día de la mujer…no importa el titulo siempre hay una razón para comprar.


Pero ¿qué hay realmente atrás?

Una industria enorme, que produce en exceso, contamina, explota a sus empleados para poder ofrecer la “felicidad” en la puerta de tu hogar, sin que nos inmutemos de todo el proceso que vivió la prenda antes de llegar a nosotros y cubrir nuestros cuerpos. Entonces…¿quién es el culpable? ¿la industria de la moda? O ¿nosotros como consumidores? Al consumidor lo que pida o quizás lo que ofrezca la industria lo consumo. ¿Dónde estamos parados? ¿cómo realizar una compra sin culpa? ¿cómo definir que comprar y a quién?


Dicho esto, entramos a un dilema enorme ¿qué compro? ¿dónde? Y ¿cuándo?


Hemos escuchado soluciones magnificas como “consume local” “compra lujo” “libre de crueldad y explotación” “ecológico” entre miles de etiquetas más, pero ¿cómo se acopla esto a nuestra realidad? ¿A la realidad de cada individuo? Incluso para mi es complejo, conozco la industria, me informo constantemente sobre las marcas que consumo, compro poco y a mis tiempos, pero aún así siempre que quiero comprar me cuesta trabajo, me cuestiono, me siento culpable, incluso si necesito las prendas. Me siento responsable de todo el proceso que hay detrás de cada objeto que compro, hemos llegado al extremo en donde tenemos que elegir entre ser el consumidor excesivo o el culpable y temerosos.


¿Cuál es la solución?

Mi sistema de consumo cambia según mis necesidades, ya no compro por que “debo o tengo que” compro por que quiero, puedo y necesito, -sí se vale querer cosas sin sentir culpa- y sigo algunos pasos que le pueden servir a cualquier tipo de consumidor ya sea para comprar menos o a comprar sin culpa.


Paso 1: Define el espacio de almacenamiento


Tengo la fortuna de tener mucho espacio para guardar, pero es un arma de doble filo, por ello me obligué a definir los espacios para poder tener limites y no empezar a acumular por ejemplo en la repisa de los suéteres solo hay una fila de suéteres, las camisas deben tener espacio entre ellas, si un cajón se desborda saco los sobrantes, aunque me duela y estén en buenas condiciones, me pongo límites y me recuerdo a mi misma: No necesito tanta ropa.


Paso 2: Limpiezas profundas


Soy muy cuidadosa con mi ropa por lo que me suele dudar mucho, además mi mamá y hermanos me regalan constantemente ropa y finalmente trabajo en la industria de la moda, suelo recibir regalos de las marcas, por lo tanto, hago limpiezas profundas de closet contantemente -mi recomendación hacerlo al menos una vez al año- la última la hice antes de navidad para iniciar el año con otra energía, saqué tres maletas de ropa en todo tipo de condiciones, ropa nueva, heredada recientemente, vieja y mucha que ya no me quedaba. La saqué sin pensar demasiado, sólo en cuando fue la ultima vez que lo usé y si realmente va con mi estilo, sin miedo, sin remordimiento, sin aferrarme, toda esa ropa la voy a donar o vender, esa es mi nueva satisfacción y no la saco para llenar de nuevo los espacios lo hago por que la vida cambia, los gustos cambian, el cuerpo cambia, no me voy a aferrar a algo que no es y aun menos vivir en el constante “algún día me quedará”.


Paso 3: Compras conscientes


Antes las tendencias definían mi estilo, hoy yo lo defino y aunque pueden influir yo decido qué, cuándo, cuánto y dónde. Estas son las preguntas que nos ayudan a ser más conscientes al comprar.


Qué: Lo que necesito, si ya no me quedan unos jeans no me voy a embutir en ellos, sentirme incomoda o nadar dentro de los mismos, para disfrutar la moda hay que ser realistas y aceptar nuestro cuerpo y su evolución, ese un gran paso, tener unos jeans en tu closet de por vida no te hace ni mejor ni peor persona o el clásico ejemplo de los calzones con hoyos, aunque nadie te los vea, vístete para ti, eso es un impulso a la autoestima, sobre todo ahora que pasamos tanto tiempo en casa hay que darnos el gusto de vernos bien para nosotros mismos.


Cuándo: Cuando yo quiera, no hace falta que cambie la temporada para cambiar todo mi closet, eso lo defino yo. ¿Cómo me siento? sí quiero un día ser más femenina y usar faldas o vestidos y no tengo, los compro, se vale cambiar de estilo, de gustos, evolucionar. El tener un clásico vestido negro no significa que estás condenada a usarlo toda tu vida, puedes decidir que ya no va contigo, lo vendes, lo regalas y buscas el que vaya contigo. Se vale hacer compras para toda la vida pero también se vale sentirse bien y cambiar de gustos por algo existen las tiendas vintage o de segunda mano además siempre hay alguien que agradece un regalo, la cuestión es ¿por qué lo haces? ¿Para llenar tu closet y estar al grito de la moda? o ¿para reinventarte, evolucionar, sentirte mejor contigo? Ambas son validas pero pregúntatelo.

Cuánto: Lo razonable, no por que esté en barata y lo pueda pagar significa que lo deba comprar, es muy personal pero mí balanza va entre lo económico, lo que necesito y lo que quiero. Siempre pongo un límite de gasto con base a mi tarjeta de crédito y la temporada de mi vida -trabajo independiente tengo que administrarme- por lo tanto, defino una cantidad razonable que sé que puedo gastar y no me veré afectada económicamente, en este aspecto debemos ser muy realistas, nunca es conveniente gastar más de lo que recibimos, mucho menos endeudarnos con jugosas promociones a meses sin intereses. Lo que necesito suele ser remplazar jeans, comprar ropa de deporte nueva, calzones, calcetines, camisetas, camisas, principalmente básicos. Finalmente, lo que quiero, siempre habrán objetos de deseo, la bolsa, los zapatos, el accesorio de los sueños, aunque con pandemia han cambiado mucho mis objetos de deseo, siempre tengo una listita de cosas que son más arriesgadas, más costosas o quizás únicas, esas las conservo para celebraciones u oportunidades únicas, hace poco me compre unos leotardos que no necesitaba pero me encantan para hacer ejercicio y sentirme Jane Fonda o en un ejemplo más apropiado a mi edad Kate Hudson.


Más es más y comprar lo que necesitas es aun mejor, la cantidad de bolsas con las que sales de las tiendas no definen tu valor.


Dónde: En donde yo quiera y pueda, hay un tabú enorme entorno al comprar fast fashion -debo hacer un post completo sobre este tema- pero es muy fácil decirle a la gente donde comprar sin pensar en su estilo de vida y economía, creo que todos tenemos la capacidad ahorrar, pero no podemos decirle a la gente que hacer, pero entender la problemática que hay detrás de la industria en general y entender por que es importante ser más conscientes es un gran paso a ser mejores consumidores. Vivir con culpa no es la solución ni mucho menos abstenerse de todo, pero si pensar un poco más en el por qué.


A mi me gusta conectar con las marcas, no solo en su filosofía, también en los valores, el estilo, su diseño, sus campañas, entre muchos factores más que influyen en mi para realizar una compra, pero por ello es importante conocernos para tomar mejores decisiones y no comprar impulsivamente para llenar vacíos y después tener las tarjetas saturadas, es importante escucharnos conectar con nuestro cuerpo, nuestras necesidades y nuestra economía para poder realizar compras conscientes.


Esta temporada de rebajas y todo el año seamos mejores consumidores, compremos sin culpa y lo que realmente queremos y necesitamos, no seamos víctimas de la moda y las rebajas, seamos las dueñas de nuestras decisiones y estilos propios.