Moda Sustentable


"El primer paso, es cambiar como consumidores."


El impacto que tiene la industria de la moda sobre nuestro planeta es un tema que siempre he querido abordar, me parece que hay mucha falta de información sobre él y hay una tendencia a sentirnos mal al consumir moda, al menos para mi lo es así, llevo un par de años tratando de ser mejor consumidora y de informarme más sobre este tema para conocer las opciones que tenemos nosotros como consumidores y aprovechar lo que he aprendido para compartirlo.

Durante mi maestría una de mis mejores amigas me visitó y fuimos de compras a Primark, una marca enorme de fast fashion que se encuentra sobre la Gran Vía en un monumental edificio de 5 pisos, donde ofrecen los mejores precios en el mercado y miles de millones de opciones de lo que sea que estés buscando, mientras recorríamos los pasillos engentados y veíamos las prendas mi amiga me pregunto, “¿esta marca es igual de contaminante que Zara?” A lo cual yo le respondí “probablemente sí” esta pregunta me dejó pensando muchísimo en cómo cada día veo a más personas interesadas en el origen y desarrollo de la ropa que compran, mi consejo para ella fue, “no dejes de comprar, si realmente te gusta esa pieza o es alcanzable para ti, cómprala, pero lo que debes hacer es ser más consiente en la cantidad que consumes y el uso que le das después a tu ropa y cosas en general” y es el consejo que suelo darle a la gente que me pregunta mi opinión sobre este tema, ya que soy fiel creyente de que el impacto que tiene la moda en el medio ambiente no solo es responsabilidad de quien produce, si no también de quien consume, debemos de educarnos a ser mejores consumidores; y no me refiero a que nos debamos de castigar cada vez que entremos a Zara o nos volvamos abstemios del tan afamado fast fashion, lo que debemos hacer es ser es más responsables y dejar de seguir las tendencias como robots.

Esta semana dedique unas cuantas horas a ver uno de los documentales más interesantes sobre este tema, True Cost y está al alcance de todos los que tenemos Netflix, lo recomiendo muchísimo pero no con la finalidad de traumar a nadie o provocar una guerra contra la moda, simplemente para que nos eduquemos un poco más sobre esta industria y empezar a hacer pequeños cambios día con día hasta ser mejores consumidores; es tal mi pasión por la moda que creo que hay mil y un razones para defenderla y seguir trabajando en ella, pero como comunicadora es mi tarea ofrecer alternativas y empezar a cambiar mi manera personal de compra.


Después de un brain storming de algunos días llenos de cruda moral (como consumidora) llegue a la conclusión de que hay muchas formas de comenzar esta nueva forma de vida:

El primer paso a seguir es deshacernos de aquello que no usamos, y cuando digo deshacernos no es tirar a la basura, es donar a gente necesitada, regalar, vender las prendas a una tienda vintage o de segunda mano, es decir darle una nueva vida a esas prendas que estaban en el fondo de tu closet, al vivir en Madrid me di cuenta que no necesitaba tantas cosas y al regresar hice limpieza de mi closet y me deshice de todas las prendas que no había usado en años, aquellas que juraba que me iban a volver a quedar y todas aquellas compras impulsivas que aun tenían etiqueta, después de horas y meses de arduo trabajo y desapego (si siempre esta la voz que te dice que lo guardes) logré llenar 6 bolsas XXXL de basura, las cuales ofrecí a mis tías, primas y después terminaron en las manos de un vendedor de ropa usada; se que cada una de estas prendas acabaron en buenas manos, esa ropa no estaba en condiciones de basura, era ropa que ahora veo en otras personas y les luce mucho mejor que al gancho dentro mi closet.


El segundo paso a seguir es aprender a escucharnos y conocernos mejor, creo que por fin puedo decir orgullosamente que ya se cuál es mi estilo y qué me queda bien, es de suma importancia entender nuestro cuerpo y apreciarlo y dejar de tratar de llenar un perfil que la sociedad espera que llenemos, las tendencias no son obligatorias, no hay economía ni planeta suficiente para seguirlas al pie de la letra, obvio habrá algo que te mate de amor cada temporada pero hay que tratar de ser lo más consientes posible y hacer un análisis profundo de cuantas veces lo usarás y con qué lo combinarás, se que suena un poco irracional pero yo llevo un par de años comprando así y me he vuelto más exigente en lo que gasto mi dinero y siempre hago por lo menos una lista mental de 3-4 looks que podría combinar con el nuevo “lo que sea” que necesito en mi vida, evitar a toda costa las compras impulsivas y evidentemente SIEMPRE probarte la ropa antes de comprarlas, a menos que si seas muy responsable y entiendas que significa la palabra devolución.


El tercer paso, es quitarnos de la cabeza la idea de que siempre tenemos que estrenar y que la gente no nos puede ver con la misma ropa, en lo personal soy experta para repetir ropa, llevo siglos usando los mismo jeans rotos que me quedan perfecto o el abrigo de H&M Conscious que es una joya. Para las temibles bodas, sí llego a comprar vestido lo uso para al menos tres bodas (sobre todo si no coincide la misma gente), vivimos en un mundo que nos bombardea constantemente con un modelo de vida “perfecto” que es imposible alcanzar, lo que vemos en Instagram es una versión de la gente y no exactamente la realidad, debemos dejar de ser influenciados por las fotos de mujeres que usan ropa prestada y nos hacen creer que es suya, además de dejar de envidiar sus closets enormes, en verdad ¿necesitamos 15 bolsas Chanel? Que bien por aquellas mujeres que pueden tenerlas pero que no acaben con nuestra paz o nos lleven a la bancarrota por querer ser como ellas, recuerdo el merito que solía tener llevar un bolso Birkin, hoy en día hay mujeres que las compran como si fueran pan, ¿dónde quedó el valor por los objetos?


Por último, debemos de eliminar el “no tengo que ponerme” y cambiarlo por buenos hábitos como usar nuestra creatividad para combinar lo que tenemos, usar como inspiración a otras mujeres y aprender que el pedir prestado a tus amigas o primas no esta mal y que los accesorios son clave para darle un giro de180 grados a tu look, y que si la flojera te gana, no esta mal parecer retrato de vez en cuando.

Hay muchas de formas de ayudar, estos pasos son tan solo el inicio, cambios que fácilmente podemos hacer para generar nuevos hábitos de consumo, más adelante quizá consumamos solo algodón orgánico o materiales reciclados en nuestras prendas, pero Roma no se hizo en un día.

Espero que al igual que a mí este documental los haga abrir los ojos y entender mejor esta industria e investigar sobre el origen de las prendas, conocer y consumir marcas que aporten algo a nuestro planeta y ayuden a cambiar la moda.

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